Título original: Black Roses (1988)
Director: John Fasano
Intérpretes:
John Martin.................Matthew Moorhouse
Karen Planden.............Julie
Sal Viviano..................Damien
En esta ocasión volvemos con un poco de Rock N' Roll, en una película quizás no tan conocida como otras del mismo estilo.
Y es que la película tiene buenas ideas, pero luego otras cosas tiran para atrás. A pesar de no haber tenido mal presupuesto, algunas cosas atufan bastante a baratillo.
Al pueblo de Mill Basin llega un día un grupo de heavy para ofrecer un concierto durante 3 noches. La actitud de desaprobación inicial por parte de los padres, pronto se ve relajada por el aspecto inofensivo de la banda, opinión que también comparte el alcalde. Pero hay un profesor del instituto que no comparte dicha opinión, y es que para él, algo huele mal. Y no andaba muy equivocado, pues pronto los chavales que van al concierto empezarán a mostrar un comportamiento poco habitual, incluso para ser adolescentes.
No podré volver a cerrar la boca
Dirige John Fasano, del que ya hablamos en Al filo del infierno.
Entre las caras más conocidas del reparto se encuentran, quizás, algunos de los componentes de la banda Black Roses, entre los que se encontraban Marcie Free o Carmine Appice en la batería, ambos miembros de la banda King Cobra.
King Cobra fue sólo una de la bandas que puso banda sonora a la película, entre las que se encontraban también otras como Tempest, Hallow's Eve o Lizzie Borden entre otras.
Como decía, la película tuvo mayor presupuesto que el anterior trabajo (oficial) de Fasano: Al filo del infierno, película que había tenido un presupuesto de unos 58.000$ y recaudó cerca de los 400.000. Aún así, y como decía también, la película fede un poco a baratillo. Los maquillajes son buenos, la banda tocando como Demonios está muy bien, pero sin embargo en otras partes nos vamos al punto contrario.
En lugar de usar animatrónicos, se optó por marionetas convencionales, y eso se nota bastante, dando a veces un toque incluso cómico que imagino que no era pretendido. Lo mismo pasa cuando los asistentes a concierto son flasheados y convertidos en una especie de zombies/esqueletos, que parecen sacados de Barrio Sésamo.
Pero bueno, la película, sin ser un producto excelente, al menos es entretenido durante la hora y media que dura, y no se le puede pedir más.

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